"El arte cinematográfico se parece a la música más que a cualquier arte" (Charles Chaplin)

JOHN BARRY

     Otro genio indiscutible de la música cinematográfica fue . Creador de grandes obras maestras como Fuego en el cuerpo (1981) o  Memorias de África (1985) entre las más escuchadas.
John Barry
     Desde su infancia estuvo vinculado a la cinematografía, su padre era dueño de la cadena de salas de cine de su ciudad natal York (Inglaterra). En su juventud se dedicó a tomar clases de trompeta y piano, llegando a formar una banda juvenil de jazz llamada The Modernaires. Es en el servicio militar cuando entra en contacto con la música más academicista al incorporarse a una banda militar del ejército al que pertenece.
     En 1955, junto a unos amigos, forma su propio grupo: The John Barry Seven. Tienen un reconocido éxito, llegando a participar en shows televisivos de la época. Esto les da gran popularidad y la firma discográfica EMI les produce unos singles que obtienen un gran éxito de ventas. Aparte de ser el trompetista del grupo, también se dedicó a los arreglos de las canciones y a componer música.
     Es en esta etapa cuando conoce al músico Adam Faith, con quien colabora en algunos arreglos musicales para varias películas y además le presta su voz a algunas canciones de sus dos primeras bandas sonoras para el cine, Hasta el último aliento (1960) y principalmente  en Beat Girl (1960) con música de jazz. Estos trabajos requieren la atención de los productores Albert R. Broccolli y Harry Saltzman, que estaban realizando una película sobre el famoso espía de las novelas de Ian Fleming: James Bond, Agente 007. No contentos con la música que había elaborado el músico contratado para el film Agente 007 contra el Dr. No (1962), estos le encargan a J. Barry que continúe con la partitura como arreglista. Esto dio pie a la polémica sobre el creador real del tema de James Bond. Unos dicen que ya lo tenía compuesto M. Norman, pero con el tiempo se diluyó esa opinión hasta quedarse como autor del famoso tema J. Barry.
     El éxito fue arrollador y esto le lleva a continuar con la saga del agente secreto. Después de la siguiente, Desde Rusia con amor (1963), compone la de James Bond contra Goldfinger (1964), la canción principal interpretada por  llega incluso a desbancar a The Beatles de la lista de éxitos de ese año. Y así continuaría hasta completar con 12 películas sobre el agente 007, la última data del 1987 007: Alta tensión.

     En esta década compagina sus trabajos cinematográficos con series de televisión, como la serie británica sobre ciudades: Elizabeth Taylor in London (1963) y Sophia Loren in Rome (1964). O la serie Los persuasores  (1971), de la que se llegó a decir que era la mejor composición creada para la televisión.
     Ya por entonces era muy popular, su arte era mundialmente reconocido. Obtuvo varios Oscars por las películas Nacida libre (1966), que también lo obtuvo por su canción, y por una de sus grandes obras maestras, El león en invierno (1968), es impresionante el comienzo de la película con esa entrada en barca de Katharine Hepburn con fondo musical de un coro cantando una salve: Eleanor's Arrival. Sin olvidarnos, entre otras, de Zulú (1964), La jauría humana (1966) o Cowboy de medianoche (1969), cuya banda sonora fue un éxito de ventas gracias a la canción Everybody's Talkin' interpretada por Harry Nilsson y compuesta por Fred Neil.
     Su música es reconocida por tener un estilo propio, con un frecuente uso de instrumentos de viento y metal, así como la cuerda exótica. Fue uno de los primeros músicos de cine en utilizar los sintetizadores. Su orquestación combina espectacularmente la sección de las trompetas con la de las cuerdas, muy reconocible en su "Trilogía Histórica": la mencionada El león en invierno, El último valle (1970) y María, Reina de Escocia (1971). Como en el género de aventuras, con King Kong (1976) y particularmente Robin y Marian (1976), una de las bandas sonoras que más admiro por su tonalidad y lirismo, que conjuga perfectamente la poesía del amor maduro que se profesan los dos protagonistas, Sean Connery y Audrey Hepburn, con el ritmo musical del cine de aventuras. Inolvidable la romántica escena final que parece emular un bodegón, por sus colores y su diseño artístico.


     Debido a su admiración por el jazz, J. Barry nos deja en su filmografía una obra cumbre de esa música en el cine negro: Fuego en el cuerpo (1981). Su score es uno de los más sensuales de la historia del cine, con un gran acierto al incorporar el saxo como instrumento clave de toda la obra. El film, gracias a su música, aumenta el erotismo de sus imágenes. Más adelante elegiría el mismo estilo para El hombre de Chinatown (1982), Mascarada para un crimen (1988) y El especialista (1994), una obra menor en el cine pero otra gran obra musical en la filmografía del compositor.
     No podemos olvidarnos de películas como Walkabout (1971), Abismo (1971), El abismo negro (1979), Frances (1982) o Chaplin (1992) entre otras muchas.
     En su faceta más romántica debemos recordar a The Dove (1974), La calle del adiós (1979), Un amante francés (1984), Una proposición indecente (1993), La letra escarlata (1995) o El hombre que vino del mar (1997). Y por supuesto otra de su grandes obras, En algún lugar del tiempo (1980), film romántico de culto que el tiempo le ha dado su lugar, interpretada por Christopher Reeve y Jane Seymour sobre una novela del propio guionista Richard Matheson. La música sinfónica se mezcla con los solos de piano hasta crear una atmósfera casi mágica. Un  acierto de Barry es la incorporación del maravilloso tema clásico de Rachmaninoff: Rhapsody on a Theme of Paganini .
     Por último, hay que destacar sus dos bandas sonoras más populares: Memorias de África (1985) y Bailando con lobos (1990), obra que el compositor dedicó a los médicos que le salvaron su vida cuando en el 1988 una neumonía casi le cuesta la muerte; poco queda por decir de estas dos obras maestras del celuloide musical, público y taquilla se pone de acuerdo para encumbrarlas, solo las imágenes de la avioneta sobrevolando el paisaje africano o las escenas de Kevin Cotsner con el lobo calcetines en la pradera y las secuencias de batalla, tienen un lugar en la historia de la música cinematográfica.
     Su larga carrera de éxitos culmina con Jugando con el corazón (1999), película coral llena de canciones pop y de jazz con Chet Baker destacando y Enigma (2001), donde J. Barry vuelve a poner música al género de espías.
     Con 68 años de edad, inesperadamente decidió no volver a componer nunca más. Falleció diez años después a causa de un infarto. De su vida personal hay que destacar su matrimonio con la actriz y cantante Jane Birkin cuando ella tenía 19 años, y del cual nació una hija.
     Como gran figura popular del Reino Unido, Londres le dedicó uno de sus momentos más emotivos al poner de fondo musical en la clausura de sus Juegos Olímpicos del 2012 el tema de Bailando con lobos cuando se apagaba la llama olímpica.


STARDUST MEMORIES (Temas musicales)
     Una de las películas más fascinantes del cine español, debido a su perfecta conjugación de todos los elementos cinematográficos (tema, diálogo, narración, fotografía, música...), es sin duda: Los amantes del círculo polar (1998), de .

     La trama se centra en la historia de Otto y Ana, desde que se conocen a los 8 años hasta que vuelven a rencontrarse en la Laponia finlandesa, en el límite del círculo polar ártico. Una historia de amor de círculos concéntricos en la que la realidad y lo imaginario se superponen y se confunden a través de su infancia, su adolescencia y madurez. Dentro de un clima melancólico, sus encuentros y desencuentros son determinados por un destino finalmente trágico.
     Con este argumento, , por entonces colaborador habitual en la filmografía de J. Medem, tiene el caldo de cultivo perfecto para desarrollar una música donde subrayar ese delirante romanticismo mágico y trágico a la vez.
     La colaboración de A. Iglesias con J. Medem, ambos vascos, viene desde el comienzo de la carrera del director, con sus primeros cortos, hasta Lucía y el sexo (2001). Ambos con sus trabajos se internacionalizaron, llegando a conseguir grandes premios para sus carreras. Incluso A. Iglesias llegó a participar en la carrera a los Oscars en tres ocasiones: El jardinero fiel (2005), Cometas en el cielo (2007) y El topo (2011).
     También es uno de los compositores con más premios Goya en su haber, diez hasta la fecha, entre ellos el correspondiente a "Los amantes del círculo polar".
     Pero posiblemente por lo que es más popular es por ser el músico de las películas de Pedro Almodóvar, a quien le escribe sus partituras desde La flor de mi secreto (1995) hasta la actualidad con Los amantes pasajeros (2013).
     La aplicación de la música en la película está principalmente creada para dotarla de una emotividad añadida. Sin ser ostentosa, la música no desentona y da el transfondo perfecto a cada escena.
     Hay que tener en cuenta que si la historia es circular (como los nombres palíndromos de sus protagonistas), porque empieza por donde acaba y acaba por donde empieza, la música también lo es, remarcando aún más este aspecto que tanto lo caracteriza.

JOHN WILLIAMS

     Quizás  (1932) sea el compositor más popular con más éxitos conseguidos, a través de sus más de cincuenta años de carrera. Comenzó en series de televisión en los años cincuenta y primeros de los sesenta, firmando como Johnny Williams.



John Williams

     Con la comedia Cómo robar un millón y... (1966), de William Wyler, empezó a destacar en la industria; pero su éxito internacional no llegaría hasta 1972 con la película La aventura del Poseidón. A partir de este film se encasillaría en el género de catástrofes, firmando los siguientes films: Terremoto (1974), El coloso en llamas (1974) y Tiburón (1975). Todos ellos ya en la historia de las películas más taquilleras.
     De sus obras anteriores, destacaría de su filmografía: Jane Eyre (1970), El violinista en el tejado (1971) con su primer Oscar, Un largo adiós (1973) y, sobre todo, Loca evasión (1974), por ser la primera colaboración con el director Steven Spielberg, con quien llegaría a crear un binomio lleno de éxitos comerciales y obras maestras: Encuentros en la tercera fase (1977), En busca del arca perdida (1981), E.T., el extraterrestre (1982), Indiana Jones y el templo maldito (1984), Parque Jurásico (Jurassic Park) (1993), La lista de Schindler (1993) o A.I. Inteligencia Artificial (2001) entre otros.
     Gracias a S. Spielberg conoció a Georges Lucas, gran amigo del director, que le recomendó para su futura gran epopeya sobre las galaxias. Este no lo dudó, y con él entraría por la puerta grande en el